• Nerida Muniz

Tradiciones y supersticiones de los protocolos de las bodas

Actualizado: 30 de sep de 2019






Son bastantes las parejas que se preguntan acerca de las tradiciones, el protocolo y las supersticiones alrededor de una boda.  A través de este artículo vamos a arrojar un poco de luz acerca de estos temas. Si bien son cuestiones populares en nuestra sociedad, a veces se confunden en su significado o se ignora por completo su origen.

Hay muchas tradiciones que todos conocemos acerca de la ceremonia. Por ejemplo, con respecto a la organización de nuestro gran día, detalles del vestuario o la celebración. Todo esto sigue latente en 2018, sin embargo, la mayoría se remonta a la Edad Media.

También existen algunas supersticiones que rodean a la celebración del matrimonio y tienen los más diversos orígenes y fundamentos. Es importante que conozcas todas ellas, bien por curiosidad o para tenerlo en cuenta el día de vuestro enlace.¡Toma buena nota!

La creencia popular más arraigada, se remonta a la supersticiosa Edad Media. Nos referimos a la de usar “algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul” el día B.


– Algo viejo. Simbolizaba la conexión de la novia con su pasado y representaba la continuidad de su matrimonio. Solía ser alguna joya de la familia. Puedes pedirle esta prenda u objeto a un familiar arraigado.


– Algo prestado. Se refería a la creencia de que la felicidad se podía atraer usando algo de una amiga que fuera feliz. Lo prestado simbolizaba la amistad, el obtener la felicidad por préstamo (solía ser una joya o simplemente un pañuelo).


– Algo nuevo. Porque producía esperanza por un futuro óptimo.


– Algo azul. Ese color representaba la fidelidad de los contrayentes. Solía ser la liga en la pierna de la novia.


En pueblos supersticiosos de la Edad Media, la noche antes de la boda debían pasarla cada uno en su casa o en casa de sus respectivos padres. Esto aunque la pareja ya viviera en el mismo domicilio.

Desde tiempos remotos, para alejar a los malos espíritus es costumbre hacer ruidos fortísimos. Esta costumbre se mantiene en la actualidad en algunos países de Occidente. A veces, los novios hacen sonar la bocina de su automóvil y hacen mucho ruido. De aqui la gran buya de los invitados cuando al fin el ceremoniante los declara marido y mujer.







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